La solución al problema de los altos costos de la vivienda es una mayor oferta, no el socialismo.

La asequibilidad de la vivienda ha sido un tema crucial durante mucho tiempo, y las generaciones más jóvenes temen que la compra de una casa siempre esté fuera de su alcance. Los altos impuestos sobre la propiedad, las regulaciones excesivas, las elevadas tasas de interés, las primas de seguros disparadas y la falta de nuevas construcciones se han combinado para hacer que el proceso de compra de una vivienda sea oneroso y casi imposible para muchos estadounidenses.

Para colmo, los inquilinos también se ven afectados, ya que los costos mensuales aumentan más rápido que los salarios. Algunos analistas afirman que la inflación de los alquileres es uno de los mayores problemas económicos del país. Las encuestas de Gallup muestran que el costo de vida y el costo de ser propietario o inquilino de una vivienda se han mantenido constantemente entre los problemas financieros más preocupantes de Estados Unidos.

Afortunadamente, se está prestando mayor atención al mercado inmobiliario y se están debatiendo diversas maneras de mitigar los costos de la vivienda. Según se informa, el presidente está considerando declarar una emergencia de vivienda este otoño. Lamentablemente, algunas de las políticas y soluciones propuestas que están ganando terreno son poco intuitivas y podrían resultar contraproducentes.

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